El masón está obligado a obedecer la ley moral y por consiguiente sus actos deben ajustarse rigurosamente a su propia conciencia. Jamás podrá ser un ateo ni un dogmático o religioso. La tolerancia y el amor a sus semejantes deben estar presentes en todos los ángulos de su vida de relación. Debe ser hombre activo, estudioso, amante de la verdad y justo en sus conceptos y decisiones.

Solo en el cuarto de reflexiones y frente a los despojos mortales, el aprendiz de masón tiene su primera y más bella prueba del paso del hombre por la vida hacia el oriente eterno. Es decir, esa contradicción antagónica entre lo terrenal y humano y lo espiritual y sagrado.

Cumplidos 131 años de la fundación de la logia masónica más antigua en vigencia en el país: la Aurora del Paraguay. Sus fundadores fueron Bernardino Caballero, José Segundo Decoud, Patricio Escobar, Christian Heisecke, entro otros.