El Parlamento gallego acordó el pasado miércoles «reconocer y declarar la honorabilidad» de la masonería y «apostar el derecho de sus miembros a defender sus ideales» en la democracia española. El acuerdo, suscrito por unanimidad de todos los grupos, dio lugar a un debate fuertemente condicionado por las referencias a la memoria histórica y a una institución, discreta pero secular, contra la que se conjuró el régimen de Francisco Franco.

«Los masones no comína niños, no eran delincuentes ni asesinos, que era lo que se trasladó, como si fuera una secta que cometía delitos de sangre», aclaró Patricia Vilán, viceportavoz del PSdeG, el partido autor de la propuesta. En la comisión institucional de la Cámara, los socialistas formularon una proposición en la que instaban a la Xunta a actuar «en relación a la masonería» y ante el sufrimiento de las personas que padecen «sanciones, condenas penales, exilio o son ejecutadas por la defensa de sus ideales». Al final, el texto aprobado dejó al margen al Gobierno autonómico y apeló al reconocimiento de la institución por parte del Parlamento.

Vilán definió a la masonería como una institución «íntimamente ligada a la memoria histórica» de España, compuesta por «personas que defienden la dignidad humana, las libertades de conciencia y el pensamiento». «Los mismos valores que defienden las democracias», apuntó.

No hubo apenas reparos a la inicativa por parte del resto de partidos. Desde el PP, su viceportavoz Paula Prado abogó por que el «régimen de libertades» de España «sea extendido» en todas las direcciones y en las filas de En Marea compartieron la «dignificación de las ideas» que subyace del acuerdo. En el BNG, el parlamentario Luís Bará quiso reconocer la contribución de la masonería «a expandir valores y principios ideológicos que tienen mucho que ver con progresos de la humanidad, el pensamiento y las libertades» o «los principios de educación libre y laica».

La masonería en Galicia

Fue precisamente Bará quien recordó la creación durante el franquismo del Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo, en cuya ley de creación (1940) se definía a los masones como principales responsables de la «decadencia de España», culpables de haber frustrado «las saludables reacciones populares y el heróismo de nuestras armas». «En la pérdida del imperio español, en la cruenta Guerra de Independencia, en las guerras civiles que asolaron España durante el siglo pasado (...) se descubre siempre la acción conjunta de la masonería y de las fuerzas anarquizantes movidas a su vez por ocultos resortes internacionales».

Pero, y en Galicia, ¿cuál es la huella de la masonería? Según la web de una de las principales logias de la Comunidad, la del Renacimiento de La Coruña, la implantación de la «francmasonería» se debe a dos militares: «el Coronel Diego Manrique y su hermano el Teniente Coronel Diego Manrique, iniciados en Ginebra en la década de 1740-1750». Precursores ambos de una institución que entre 1814 y 1936 contó con más de un centenar de logias galleggas, no solo en La Coruña, donde se tiene constancia de una veintena, sino en localidades reducidas como O Saviñao (Lugo), Caldas de Reis (Pontevedra) o Barco del Valdeorras (Orense).

Algunas de las más importantes son, además de la del Renacimiento, la Curros Enríquez, en Santiago, o la viguesa Logia Atlántica o Renacimiento Olívico.

Ancladas en los ideales de la «Libertad, Igualdad y Fraternidad», algunas imponen códigos en los que se ciñen las características de sus miembros. «Los Francmasones no deben admitir en sus Logias más que hombres, de reputación perfecta, personas de honor, leales y discretos dignos bajo todo punto de vista de ser hermanos y aptos para reconocer los límites del dominio del hombre y el infinito poder del Eterno», reza, por ejemplo, uno de los doce puntos de la Logia Atlántica de Vigo.

Mucho se ha especulado también sobre los rituales de ingreso a la masonería, denominada como «Aplomación». En la logia coruñesa del Renacimiento, explican que el proceso «consta de una serie de entrevistas con algunos Hermanos de la Logia, en algunos casos basta con una entrevista y en otros se requieren más». En todo caso, ningún potencial miembro se someterá a más de tres, precisan.

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